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martes, agosto 15, 2006

Día 5: 1ª Parte – El Valle de la Muerte.

Salimos de Bishop bastante temprano, para intentar evitar el calor, pero fue absolutamente imposible.

De camino al valle de la muerte pasamos por el típico pueblo norteamericano, con la típica estatua del indio.

Llegamos al valle de la muerte y empezamos a comprender porque lo llaman así, cada vez que salíamos del coche era una autentica tortura. El calor era algo físico que te golpea y te deja sin respiración, es un calor tan seco que los poros se cierran y no sudas nada, con lo que uno no se refrigera nada. El viento, literalmente, quema es como si estuvieras al lado de un horno. Y en el momento en que entras otra vez en el coche o en cualquier edificio empiezas a chorrear sudor, por lo que es muy fácil deshidratarse.

La temperatura a la sombra en el Valle de la Muerte a primera hora de la mañana ya ronda los 44 ºC

Y a medida que descenciamos y pasaba el día la temperatura aumentaba:

A pesar de todo el paisaje es de una belleza sobrecogedora:

Nos acercamos a una de las entradas del valle que se llamaba La puerta del Infierno, pero desgraciadamente no había ninguna señal que recogiera el nombre.

A continuación fuimos al centro de visitantes, donde se hay un museo y la típica parafernalia de regalos para los turistas y aquí también había una maqueta del parque:

Así como algunos ejemplos de la fauna local:

Después nos acercamos a Bad Water la zona, sobre la tierra, de más baja altitud de EEUU, 85´5 metros bajo el nivel del mar. Un lugar situado en medio de una salina y donde el sol pega con una fuerza impresionante. Deberíamos haber llevado un termómetro para comprobar hasta donde subía.

Hace falta algo mas que 50 ºC para que Raúl deje de fumar

A la vuelta paramos en un lugar llamado la Paleta del Artista, un paraje donde la distinta composición de las piedras y la incidencia del sol producen efectos de color increíbles:

El camino que llevaba hasta este sitio era una ruta de un solo sentido y en la que únicamente cabía un coche:

Antes de salir del valle paramos en otro de los miradores, en el que casi desfallecemos, había medio kilometro en subida desde el lugar donde se deja el coche hasta el mirador propiamente dicho con el sol dando de lleno en la cabeza, aunque la vista merecía la pena:

Y con esto acabamos la visita del valle y nos dirigimos a la siguiente parada las Vegas:

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